miércoles, 8 de mayo de 2013

hoy esperaba demasiado, pero no vino nadie.


Por primera vez en mucho tiempo tengo miedo, sí, miedo. Me estoy convirtiendo en una persona fría y sin sentimientos, una persona a la que le han hecho tanto daño que ya es costumbre sentir ese mismo dolor. Estoy tan acostumbrada a la soledad que ya la tengo como compañía.
Y no me gusta esto, yo antes no era así. Espero día tras día que algo cambie, que llegue algo o alguien  que me haga cambiar esta rutina, que me haga ver de otra manera las cosas. Es curioso porque una vez miro atrás veo que nada es como antes, que todo a cambiado y día a día no nos damos cuenta.
Ahora mismo tengo esa sensación de estar absolutamente sola, que nadie me entiende. Una sensación de decepción total por todo lo que pasa a mi alrededor. Y poco a poco, a base de todo lo que voy viendo aprendí que lo mejor es no esperar nada de nadie, así te llevarás menos decepciones.
También aprendí a no fiarme ni de mi propia sombra, todo, absolutamente todo te acaba fallando con el tiempo. No quiero acostumbrame a algo, y cuando se va, cuando te falla, sentirme yo mal. Así es como me siento, sola, absolutamente sola. Pero por otra parte también siento una tranquilidad, la tranquilidad de no temer a nada, porque ya lo he perdido todo. Y es que todo el mundo está solo, pero a veces aún está más solo.
 No es que me sienta apenada, sino triste, pero es una tristeza rara y absoluta, creo que es una de esas tristezas que solo necesita tiempo.



"La peña nunca para de hablar y nunca se para a pensar 
¿Ellos son perfectos o es que nunca lo han pasado mal?"

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